martes, 12 de mayo de 2009
jeringas, cigarrillos, fama y la hora de dormir
hace unos días mi ex-novia fue la única que me avisó que mostraban un corto donde ella es la protagonista y eso que tenemos muchos amigos en común. cosa rara es que la misma noche me inyecten la sustancia para parecer normal, y estar de acuerdo en modales con esta sociedad. argentina, la mitad de los niños sufre mala alimentación. y ni esta gobierno, ni la oposición lo van a resolver.
parece que los amigos no son tan amigos cuando aparecen las mujeres, y cuando estaba durmiendo alguien besaba a la novia de un amigo en común. a uno le hacen ser juez sin preparase, la cosa es quién es más macho? hay escacez?
y hay mucho más para decir... pero ya es tarde y es hora de ir a dormir.
viernes, 6 de junio de 2008
Y los finales no siempre son tan artísticos
SE ACABÓ EL MAL OLOR, ELLA SE QUEDA CON DON PEDRITO
El tipo sonreía siempre. Le habían confiscado todos los dioses. Los vendían por ahí, allá lejos donde se juntaban las personas, todos hablaban de él. Cuando ellos se sentaban, el empezaba a rumiar que algo andaba mal.
Ella era pequeña. Casi tenía una ternura infinita. Eran tiempos en los que no existía la guitarra eléctrica. Pero ya se veían los hombres desbocados, harapientos, transformados. Todos sabemos de lo que hablo. El gallo y las gallinas en el corral, y uno que otro delicuente. No querrás saber más que no eres de aquí, le decían. En ella había visto que no era ciega. Pero al arma nadie lo sabe utilizar.
Y todo sucedía todo el tiempo. Se repetía como una constante. Ella aparecía, el la galanteaba y todos los animalitos sonreían. Aunque había algunos celosos, que por la mañana salían del prado, a despertar la mañana. Y él sabía todo esto, pero no los alimentaba, porque pensaba que con las frazadas que había comprado en Äfrica bastaban. Lo que era mentira era muy simple. No como un teatro donde no se entiende de que lado está el escenario. Buenos días doctora, su amor me sienta bien.
Y la verdad es que no era así tampoco. También estaba el rudo, inhóspito. El insubordinado por cobardía, que no entendía nada. El preparaba las pócimas con las que quería conquistar el mundo, y vendía a los gallos. Pero todo eso se acabó cuando apareció una gallina pretenciosa que se enojó con el dueño del lugar. Esto era fuera de lugar, pero Don Pedrito fumaba hierba sin embargo.
Así que un día se encontraron por casualidad, y ya nada era lo mismo porque Jesús había resucitado para salvar a los muertos. Y ellos que no eran de ahí, profesaban otra religión, no entendieron el delirio místico de los muertos de hambre. Es cierto que ahora todo es una orgía donde cada uno puede entender.
Y prendieron el televisor, los animales ya sabían hablar, y ahí estaba tu hermanita panchita, la dulce plancha de lavar y los enanitos verdes. No me tomé nada, es así como es la cosa. La casita en Pinamar y los pendejos en malla. Buenos día dulce de estar, ¿No me das un besito?
Y así van creciendo los admiradores del desorden, la quieren pasar bien, y viajar en buquebus con vos, ya que el anterior viaje se acabó. Claro que lo están pintando todo, porque los descendientes van a preguntar donde están los sirvientes. Yo me llevo bien con mi padre, pero mi madre quiere matar a mi abuelita.
Y van varios siglos de esta milonga, es mentira que la he inventado yo, el logos siempre se escucha y ahora me dice que debo callar.
sábado, 24 de febrero de 2007
UN POCO DE BLANCO PARA ESA NEGREZ
TODO LO NEGRO ES NEGRO
Nadie sabe lo mal que uno puede llegar a estar. Ni él lo sabía. Había decidido no hablar más del asunto y encerrarse en su cuarto a descansar después de la discusión. No le molestaba que alguien había dicho cosas que le molestaban, no le importaba haber discutido con tal vez la persona que más amaba y más sorprenderte era. Lo que le partía la cabeza era encontrarse ya sin sueños y eso era algo que no podía soportar.
No quería hablar más, no quería tirarse por la ventana, a eso tampoco le encontraba sentido, que ella halla dicho que la había tratado mal, que tenga razón mostraba que estaba actuando mal, pero lo peor era no sentirlo por fuera, sólo por dentro como algo se rompía, como si su corazón dejara de hacer su trabajo y empezara a resquebrajarse. Quería meter la mano dentro suyo y tirarlo. No quería pensar más, no quería dormir. Lo que le pasaba era al mismo tiempo tan natural. Lo cierto era que todo había sido progresivo tal vez, que había usado sus últimas fuerzas en aparentar que no estaba mal y ahora esas fuerzas, que no había recargado, no estaban, y sin fuerza no se podía hacer nada. Era el fin.
Sólo quedaba una cosa, viajar y se fue. Un lugar tranquilo, aunque no estaba tranquilo para nada. El viaje lo incomodó, no podía estar quieto, miraba a los de al lado y no podía comprender como podían estar quietos, para él algo siempre algo estaba pasando, una tragedia. Llegó a su casa, cerca de la playa, dejó las valijas y se fue esa mañana a ver el mar. El mar lo asustó, tan grande y tan constante, pero poco a poco se acostumbró, hacía tiempo que no se acostumbraba a algo placentero, el sonido constante del mar. Las olas que nacen y rompen todo el tiempo. Esa idea y no otra le hizo dar cuenta que no había algo que todo lo destruía, ¿Algo sagrado?
Y ahí se dio cuenta que la felicidad no es algo que viene sino que se busca y ese pensamiento, esa sensación no lo abandonó todo el día hasta que se durmió, y cuando se despertó se fue a correr, y cuando corría recordaba su visita a su abuela, cuando dejó la cena para ver televisión, y no aceptó el postre, y esa sensación amarga permaneció hasta que se dijo, tendré una segunda oportunidad antes que se muera. Por otro lado, quería volverse loco.